La ONU reconoce derecho de los padres a educar y decidir sobre orientación sexual de sus hijos

¿Cómo se explica que Uruguay votara a favor de eliminar este derecho de los padres?

En New York, del 17 al 25 de noviembre, se llevó a cabo una importantísima votación dentro de la Asamblea General de ONU, que trataba nada más ni nada menos que decidir quién tenía derecho de educar a nuestros hijos, los padres de familia o el gobierno, los padres de familia o un grupo de políticos que pueden ser corruptos, incompetentes y de dudosa moral, que hoy pretenden ir tras nuestros hijos?

Los niños no pueden votar, manejar, fumar, tomar alcohol, pero algunos gobiernos pretendían que sí pudieran manejar su moral o su cuerpo como quieran y con quienes quieran. Votaron 174 países y ganaron los padres de familia.

La noticia marca un cambio de tendencia, pues a partir de ahora las organizaciones y padres que se opongan a esta aberración se podrán acoger a esta resolución de la Asamblea de las Naciones Unidas, que tiene rango superior a cualquier ley nacional, desautorizándolas de hecho.

¿QUIÉN EXPLICA EL VOTO DE URUGUAY?

Como prueba de quién manda, todavía, en cada uno de esos gobiernos, la mayor parte de los países de la UE y de América Latina (incluidos Uruguay, Argentina, Brasil y Venezuela) votaron en contra del derecho de los padres a decidir la educación moral de sus hijos.

Dos de los puntos fundamentales de la resolución final, ganada por los padres del mundo, establece “dar educación general adecuada y científicamente exacta” y “esta educación debe ser dada en plena colaboración con los padres, tutores o cuidadores”.

Los países que votaron en contra de que los padres sean responsables de la educación sexual de los niños, buscaban -como dijo el representante de Noruega- que «los niños deberían decidir libre y autónomamente» sobre asuntos relacionados con la salud sexual y reproductiva.

La autoridad de los padres sobre sus hijos volvió a aparecer en tres resoluciones de la ONU esta semana, algo que se pensaba imposible hace solo un año.

Hubo un sonido audible desde el piso de la sala de conferencias de la ONU el lunes por la mañana cuando el conteo de votos del tercer comité de la ONU apareció en la pantalla superior. La votación fue cerrada. La orientación de los padres en la educación sexual ganó inesperadamente el día, con Estados Unidos votando a favor.

El pequeño estado insular de Santa Lucía, que colaboró con los africanos, fue el primero en introducir una enmienda. Insertó el lenguaje de orientación parental en la educación sexual el viernes pasado en una resolución sobre adolescentes y jóvenes, definida por la ONU, como la que comienza a los 10 años. «Los padres y la familia desempeñan un papel importante en la orientación de los niños», dijo el delegado en la Asamblea General.

Santa Lucía alegó que el lenguaje original en la resolución «no era adecuado» porque relegaba el papel de los padres al de socios equiparables con los jóvenes, los proveedores de salud y los educadores. Señaló que el tratado de la ONU sobre los derechos del niño reconoce los derechos de los padres a dirigir la educación de sus hijos.

Si bien esa enmienda falló en la resolución sobre la juventud, el Grupo Africano introdujo la misma enmienda a párrafos idénticos sobre educación sexual y fue adoptada en otras tres resoluciones sobre las niñas, los derechos del niño y las niñas con discapacidad. El forcejeo dio paso al aplauso con cada enmienda adoptada.

FRUSTRACIÓN DE DELEGADOS EUROPEOS Y LATINOAMERICANOS

Los delegados europeos y latinoamericanos, visiblemente frustrados, convocaron a una votación sobre estas enmiendas, una solicitud que solo se hace en las negociaciones de la ONU cuando hay mucho en juego. En la mayoría de los casos, estas delegaciones pueden utilizar las reglas de procedimiento en su beneficio. Esta vez fueron superados por los africanos en tres resoluciones.

La Unión Europea dijo que no consideraban consensuado el párrafo sobre educación sexual. Los delegados de América Latina se refirieron a ellos como «muy problemáticos». El representante de Canadá dijo que «no podemos aceptar esto». Un delegado australiano dijo que estaban «extremadamente decepcionados». Muchos justificaron su oposición como tecnicismos y no como una cuestión sustantiva.

Un delegado de Noruega fue más transparente y dijo que no podían aceptar la premisa de la enmienda porque «los niños podrían decidir libre y autónomamente» sobre asuntos relacionados con la salud sexual y reproductiva.

Un delegado egipcio que habló en nombre de todos los países africanos, excepto Sudáfrica, respondió con la misma transparencia: «Nuestra cultura africana respeta los derechos de los padres» y «Egipto rechaza los intentos de ciertos países de imponer su sistema educativo a otros».

PRESIÓN DE ESTADOS UNIDOS Y LA SANTA SEDE

Los Estados Unidos y la Santa Sede hicieron hincapié en el papel de los padres en la educación sexual y rechazaron el aborto como un componente de la salud sexual y reproductiva.

Las agencias de la ONU continúan promoviendo la «educación sexual integral» a través de sus oficinas en todo el mundo, aunque la Asamblea General lo rechazó el año pasado. La falta de consenso sobre el tema ha frustrado hasta ahora los intentos de legitimar este tipo de educación sexual en la programación de la ONU.

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